2 de Enero de 2017

"Hay una frase de tu película La pasión del pecador que siempre me recuerda a este museo: 'Mi corazón no es un reloj'. Sí, mi personaje siempre llegaba tarde. Preciosa frase, sublimada por tu interpretación. Una disculpa que, a la vez, es un himno. Verás, el amor no es algo a lo que se le da cuerda, algo que se configura o se controla; el amor es como el arte: una fuerza que entra en nuestra vida sin reglas ni expectativas ni limitaciones y, cada vez que oigo esa frase, recuerdo siempre que el amor, como el arte, debe ser libre".


Sense8

Voto por cambiar el Ut pictura poesis de Horacio por el Ut pictura amor de Hernando (para que luego digan que las haches son mudas, estas dos tenían mucho que decir). No sé que tienen determinadas series en su esencia que, aunque al principio se muestren caóticas e inconexas, acaban fascinándonos tanto que necesitamos más y más (las series como droga, pedazo de tópico literario para la vida contemporánea). Feliç any nou 2017. Comienza la cuenta atrás para Barcelona.

Y mañana será otro día...

10 de Diciembre de 2016

Un maestro sabio y su discípulo caminaban por un bosque cuando vieron una cabaña de madera. Era una cabaña de aspecto miserable, decadente donde vivía una familia muy pobre. Andaban descalzos y vestían ropas sucias y harapientas. El maestro le preguntó al padre de la familia cómo se las apañaban para sobrevivir en aquellas condiciones, a lo que el padre le contestó: «Nosotros tenemos una vaquita que nos da leche y con el poco dinero que ganamos vendiendo la leche, vamos tirando». Cuando el maestro y el alumno se fueron, el sabio ordenó a su discípulo: «Mata a la vaquita». El alumno, sin saber si obraba correctamente, fue a buscar a la vaca y la condujo hasta un precipicio.

Unos años después, aquel joven discípulo regresó a la casa con la intención de disculparse con la familia por haber acabado con su única fuente de ingresos. Al llegar, se dio cuenta de que la cabaña ya no parecía una barraca: estaba hecha de ladrillos, la familia vestía con ropas elegantes y el jardín estaba cuidado y ofrecía una gran variedad de plantas y flores. Sorprendido, el discípulo preguntó al padre de la familia qué había ocurrido, a lo que este respondió: «Nosotros teníamos una vaquita que se cayó por un precipicio. Como era nuestra única fuente de ingresos, nos vimos obligados a comenzar a hacer otras cosas, lo que nos permitió descubrir habilidades que no sabíamos que poseíamos. Gracias a eso, ahora vivimos mejor que antes».

Merlí

Ahora solo queda descubrir a nuestra propia vaqueta y arrojarla por el precipicio, ¿no? Ojalá fuese tan fácil. Última página del año 2016, tocará empezar un nuevo cuaderno. No sabría describir el color de la tinta que ha rellenado las páginas de este 2016; pero creo que no ha sido solamente uno, porque he gastado todos los edding® 1200 (está promocionando una marca comercial y no le pagan: rematadamente idiota) de mi estuche. A ver si el green greenery de Pantone nos trae nuevas esperanzas.

Y mañana será otro día...

21 de Noviembre de 2016

Dicen que los bailes de máscaras o mascaradas pasaron de moda hacia mediados del siglo pasado, aunque en Venecia siguen renaciendo con la llegada de su célebre carnevale.

Me llama la atención, no obstante, que en los últimos años se haya vuelto muy popular el tildar a las personas de 'falsas' con una facilidad francamente pasmosa. Acusamos al resto del mundo de mostrar diferentes caras y nunca la verdadera, de vivir en la mentira y nunca revelar la verdad. Me resulta curioso porque, sinceramente, considero que todos, TODOS, padecemos el Síndrome del Poliedro: absolutamente todos mostramos una cara diferente en función de nuestros intereses, persigamos el objetivo que persigamos (trabajo, sexo, aceptación, vanagloria, etc.). 

Fácil es ver la paja en el ojo ajeno, sí, pero ¿y la viga en el propio? ¿Acaso no lo hacemos nosotros mismos? ¿Sabemos realmente cuál es nuestro verdadero yo y cuáles son los yoes impostados? Aún más, ¿existe el verdadero yo (el verdadero Alejandro, por ejemplo) o nuestras múltiples facetas han acabado enterrándolo en el olvido? ¿Se nos habrá olvidado cómo somos realmente? ¿Lo hemos sabido alguna vez?

La pregunta, por tanto, no debería ser por qué hay tanta falsedad en el mundo, sino si aún queda alguien que sea capaz de mostrar su verdadera faceta, su verdadera raison d'être.

¿Qué máscara decíamos que tocaba ponerse hoy?

Alexander St. James

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Y mañana será otro día...

4 de Septiembre de 2016

"¿Y esto? Ven aquí, ¿ves que son dos piezas? Pues siempre tienen que estar unidas. Si por lo que sea se separan, hay que hacer lo posible para volver a juntarlas. ¿O si no? Si no nada, idiota, que es una metáfora".

A escondidas

A veces creemos que, pasado el tiempo, hay determinados estímulos que no nos pueden provocar las mismas sensaciones que nos provocaron la primera vez que los sentimos. Craso error: pueden hacerlo e, incluso, intensificarlas. Las metáforas, al igual que las palabras, transmiten el valor que queramos darles; también su ausencia, pudiendo causar más daño que las propias palabras. ¿Merece la pena?

Y mañana será otro día...

10 de Julio de 2016

"Puedes pensar que soy idiota; pero me arriesgo igualmente. ¿Quién se gasta tanto dinero en zapatos si solo tiene dos pies? Yo; pero no soy tan materialista, lo prometo. Tan solo persigo la belleza, belleza que puede encontrarse en los Jardines de Sabatini, en una tarrina de helado de tiramisú de Los Alpes, en un gato gatiki madrileño con una serotonina tatuada o en un par de zapatos nuevos. El reto está en saber encontrarla".

Alexander St. James

Maneras de justificarse, en efecto. Originalidad ante todo, eso que nunca falte. Ayer hizo una semana que abandoné Madrid y que se (entre)cerró un nuevo capítulo de mi vida. Gracias una vez más por esos tres meses inolvidables. Nuevos proyectos se divisan en el horizonte, aunque aún queda enfrentarse, una vez más, a otro trabajo de fin de máster.

Y mañana será otro día...